M-COMMERCE: CON EL RETAIL EN LAS MANOS

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Con un aumento del 35%, México se encuentra en la delantera de los países en latinoamérica con mayor auge en ventas online. Esto, según el reporte 2019 de crecimiento global de e-commerce, realizado por eMarketer, en el cuál también se pronostica un valor en el sector que alcanzará los $5 trillones de dólares para el 2021, en todo el mundo. Para el sector del retail, estas cifras importan porque son un aviso de la necesidad de estructurar su onmicanalidad.

Como ya hemos hablado en artículos anteriores, el omnichannel es el universo por el que el mayorista debe ubicarse para fortalecer su interacción con el cliente y para ofrecer una mejor experiencia de compra. En los tiempos de COVID-19 la seguridad, la inmediatez y la eficiencia se convirtieron en factores claves para cualquier transacción, tanto en el ámbito online como en el offline.

El factor de la inmediatez está ligado también a la movilidad y la facilidad de adquirir cualquier producto o servicio en internet; tan solo en el 2018, la asociación de Internet MX reportó que la población en México que realizaba compras online alcanzaba el 60% y que actualmente existe una penetración del 50.7% de internet en todo el país. Esto nos habla de un panorama digital que abre nuevas posibilidades al e-commerce y una de sus variantes, el m-commerce (mobile commerce), aquel que tiene que ver con las ventas a través de dispositivos móviles.

El Mayorista debería viajar en el celular

Una encuesta realizada en 2019 por la consultora Deloitte, arrojó que de 2018 a 2019, el porcentaje de mexicanos con un smartphone pasó del 89% a un 92%, superando, incluso, a las tablet. Dentro de este mismo documento, encontramos que el celular es el dispositivo que más utilizan las personas para navegar en sitios de e-commerce y para realizar compras.

Ante tal panorama, deberíamos preguntarnos ¿en qué posición ponen estos datos al retail? especialmente al sector mayorista. Primero, debemos entender que implican un trabajo de comercio digital con objetivos definidos y procesos que aporten valor al canal de venta, con la ayuda de dispositivos móviles y el m-commerce.

Antes de implementar un m-commerce debemos tomar en cuenta lo siguiente:

  • Sitios responsivos o apps. Cada canal mayorista tendrá necesidades diferentes, no es lo mismo el sector de abarrotes, al de vinos y licores, aunque guarden similitudes. Por eso, es necesario entender la forma en la que los clientes se acercan a sus productos y cómo acceden a sus categorías; partiendo de estos puntos, se determinará si conviene desarrollar una versión response del sitio web o una aplicación de venta directa.
  • Métodos de pago seguros. Contar con plataformas que garanticen las transacciones entre el consumidor y el mayorista. Actualmente una existen diversas posibilidades que van desde el pago en línea, el pago contra entrega y el pago a través de códigos QR.
  • Data e insights: Como en toda estrategia de omnichannel, los datos juegan un papel importante en la toma de decisiones. En ISCAM nos dedicamos a la captura y análisis de datos que ayudan al mayorista a entender mejor el movimiento de las categorías, detectando oportunidades para el negocio.

En el m-commerce se encuentra el nuevo shopper, aquel que busca cuidar su salud, evitar salir de casa, encontrar lo que busca de forma rápida, sin sacrificar más dinero, tiempo y esfuerzo.